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SOMOS LOS PRINCIPALES PROTAGONISTAS
DE NUESTRO DESTINO
Nuestro malvivir
emocional no es habitualmente el resultado de un trastorno mental, pero sí,
un problema en la medida que nos trastorna y agria la vida.
Avanzamos a través de las crisis porque nos obliga a
reflexionar sobre nosotros mismos y pararnos a considerar nuestro destino
para volver a cogerlo más firme entre nuestras manos.
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A veces se nos hace excesivo el cúmulo
de circunstancias que soportamos , ocurre algo trascendente que cambia
nuestra vida y que tenemos que asimilar. Se pierde la autoestima, la
esperanza en el futuro, la confianza en tener fuerzas para superar esta
crisis. No miramos lo que pasa con objetividad. Tragamos todas estas
insatisfacciones. Al final, nos sentimos desbordados, cargados de
defectos y culpas sin otorgarnos ninguna cualidad. Si se ha llegado a
esta situación no es por gusto, sino porque no se han sabido o podido
solucionar las cosas, soportando con sufrimiento esta carga demasiado
pesada.
Escuchar, asesorar a esta persona, le permitirá recuperar la objetividad
para analizar lo que ocurre. Racionalizando estos esfuerzos de
superación se vuelve a tener un sentimiento de eficiencia y así se
recobra la autoestima para tomar las decisiones adecuadas hacia un nuevo
rumbo. |
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Cuántos niños viven su escolaridad como un calvario, a base de
suspensos. A pesar de desenvolverse sin problemas en otras actividades,
en el colegio, los resultados no están a la altura de los esfuerzos. En
muchos casos, por algunas razones emocionales, cognitivas o falta de
madurez, el niño tiene dificultad en desarrollar todo su potencial.
Tarda mucho más de lo normal en asimilar y en saber la lección y lo que
haya aprendido será impreciso y deficiente. A la larga, la comprensión
se hará cada vez más difícil y rechazará los estudios. Un reconocimiento
adecuado permitirá desvelar las verdaderas causas de estos problemas y
elaborar una reeducación individualizada que le llevará a dar por fin la
medida de sus capacidades reales sin trabas, recobrar confianza sin
temores a los libros y no sentirse desplazado en clase. |
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